Me había gastado más de 300 € en cremas reafirmantes que no hicieron nada. No soy esteticista ni influencer: soy una mujer de Bilbao que ya no se cree nada. Esto es lo que me convenció, por si te sirve.
Sesenta y un años. Piel apergaminada en los brazos. Muslos “de papel”. El escote marcado.
Y un cajón entero de cremas reafirmantes: de farmacia, de supermercado, dos carísimas que me regalaron. He echado la cuenta: más de 300 euros. Todas iguales: bien la primera hora, nada al día siguiente.
Así que cuando mi cuñada me habló de un aceite — ELIXIA, se llama — puse los ojos en blanco. “Otra cosa más.”
Llevo cinco meses usándolo. Estas son las 7 razones por las que hoy es lo único que hay en mi mesilla:
Nadie me lo había explicado: las cremas son, sobre todo, agua. Míralo tú misma — “aqua” es el primer ingrediente de la tuya. El agua se queda encima de la piel y se evapora en una hora.
Mi piel no perdía agua. Con la menopausia, lo que perdió fue su aceite — los lípidos que la mantenían rellena. Llevaba años regando un cuero seco. Cuando lo entendí, me enfadé y todo.
Las moléculas de un aceite botánico atraviesan la superficie y llegan donde se forma la arruga; el agua no puede. Lo noté la primera semana: la piel dejó de estar “sedienta” y tirante. No es magia, es que por fin le llegaba alimento.
Nada raro de laboratorio: 7 aceites que conozco — rosa mosqueta (la que usaban nuestras madres para cicatrices y estrías), almendras dulces, onagra, vitamina E, geranio, lavanda y pachulí. Prensados en frío para no estropearlos. Como lo natural de antes, pero bien combinado.
Mi miedo número uno con un aceite, te lo confieso. Pues no: un minuto de masaje después de la ducha y me visto con total normalidad. Ni la ropa ni las sábanas. Y no huele a “crema de señora”: huele a botánico suave (y hay versión sin perfume para las sensibles).
Brazos, piernas, escote, manos, abdomen. He jubilado tres botes distintos del baño. Echa la cuenta de lo que te gastas al año en tu “colección” de cremas… a mí me salía bastante más caro que un frasco de esto.
Nadie me prometió piel de veinte años, y eso fue justo lo que me dio confianza. Semana 1: suavidad. Semana 4: el pellizco del brazo volvía antes a su sitio. Semana 8: mi hija me preguntó qué me estaba haciendo. Ese ritmo me lo creí porque lo estaba viendo yo misma.
“He probado mil cremas reafirmantes y todas prometían lo mismo sin cumplirlo. ELIXIA es diferente porque el aceite trabaja de verdad desde adentro. A las 4 semanas mi piel se ve notablemente más tensa y joven.”
— Camila T., clienta verificadaPago único. Sin suscripción escondida — a mí me pasó con otra marca americana y tardé meses en librarme de los cargos. Aquí no hay nada que cancelar. Envío gratis. Y 30 días de garantía: si no lo notas, escribes un correo y te devuelven el dinero. Lo probé porque no arriesgaba nada.
No sé si te funcionará igual que a mí — los cuerpos son distintos: unas lo notan pronto, otras tardan más, y alguna poco. Quien te prometa otra cosa, te está vendiendo humo.
Solo sé que yo este verano he ido a la piscina sin pensármelo dos veces, y que el cajón de las cremas está vacío.
Si estás como estaba yo — con el cajón lleno y la manga bajada — con 30 días de garantía, yo lo probaría.
Los resultados pueden variar.
“Llevo 4 meses usándolo y mi piel está en el mejor momento de los últimos 15 años. Firme, hidratada y luminosa. Mi dermatóloga me preguntó qué estaba haciendo diferente.”
— Sara A.“El escote que escondía ahora lo luzco con orgullo. Semanas después: hidratado, luminoso, firme.”
— Miriam C.“Después de bajar 12 kilos me quedó la piel muy floja en los brazos. Con ELIXIA en 6 semanas la diferencia es visible. No es magia de un día para otro, pero los resultados llegan si eres constante.”
— Reseña verificada